Como grupos individuales surgieron distintas ideas: una de ellas consistía en la puesta en marcha de una fábrica de armamento, no como un mal entendido apoyo a conflictos bélicos, sino como crítica al próspero negocio que supone la venta de armas. Sin embargo, lo descartamos por sus principios poco éticos y soporte de la violencia. El otro grupo apostó por un restaurante de comida ecológica y apto para celíacos y vegetarianos. Incluía la venta de productos caseros 100% respetuosos con el medio ambiente, al igual que los de sus proveedores. Fue descartada al no presentar fines solidarios y que beneficiasen a otras comunidades.
Con la unión de ambos grupos comenzó a tomar forma una idea de mayor magnitud y repercusión. Inicialmente valoramos la posibilidad de crear infraestructuras en África, evolucionando pronto hacia el sector de las energías renovables, actualmente en auge y con una gran perspectiva de futuro. Centramos nuestros esfuerzos en la instalación de placas solares en Camerún, siendo éste un país sin conflictos bélicos recientes, grandes extensiones de sabana y por su cercanía al ecuador, donde las horas de luz son mayores. No obstante, sopesando los pros y los contras del proyecto, nos dimos cuenta de que a gran escala sería un negocio poco rentable e incluso inviable, pues una vez instalados los paneles solares (costosos de por sí) dejaríamos de recibir ingresos, y no era segura la venta a la población camerunesa.
Carreteras solares
Finalmente, nuestra propuesta consiste en la instalación de carreteras con placas fotovoltaicas integradas en el continente asiático, con punto de partida en China. Elegimos este país por su condición de potencia emergente y su fuerte inversión en energías renovables en los últimos años. Además, cuenta con abundante mano de obra y personal cualificado. El interés gubernamental es claro: el país dispone de reservas de gas y petróleo para 15 años al ritmo de crecimiento que mantiene, y las reservas mundiales disminuyen y se ven afectadas por los conflictos, por lo que los precios se disparan. En este sentido y de cara al futuro, la independencia energética de un país como China es esencial. A pesar de que China se negó a firmar los acuerdos de la pasada cumbre de Copenague, el gobierno está dispuesto a desarrollar proyectos de energías verdes en el país, y el nuestro favorecería a la disminución de las emisiones de gases nocivos a la atmósfera, que cada año matan a casi medio millón de habitantes. Además, nos aprovecharemos de que la producción de electricidad es el talón de Aquiles del desarrollo chino, completamente dependiente del único recurso que posee en abundancia: el carbón. Este combustible fósil es increíblemente contaminante y es por ello que las autoridades han aumentado a un ritmo del cien por cien anual su inversión en energías renovables en los últimos cinco años.
Contaminación en China vista desde un satélite de la NASA
Es cierto que China ya cuenta con sus propias empresas de paneles fotovoltaicos,que ofrecerían una gran competencia, y es por eso que nosotros hemos decidido innovar centrándonos en la idea de las carreteras solares. La idea surge de un proyecto desarrollado por científicos estadounidenses, consistente en la pavimentación de las carreteras con placas de vidrio extremadamente resistentes debajo de las cuales se situarían los paneles. Mediante este método además resolvemos el problema que se nos planteaba al necesitar una gran extensión de terreno donde instalar nuestras placas. Este sistema también mira hacia el futuro ya que los coches eléctricos serían capaces de recargarse automáticamente. Las carreteras incorporarían un sistema por el cual también producirían calor, de forma que en invierno se resolverían los problemas de cierre de carreteras por nieve.
El proyecto resultaría inviable en el ámbito de la mediana y pequeña empresa debido a su magnitud, por lo que optamos por una multinacional. Es cierto que es un proyecto caro, pero confiamos en el interés del gobierno Chino y,no obstante, recurriremos a subvenciones de organismos tanto a nivel nacional como internacional, como la AECID, la UE y Naciones Unidas. De igual forma, esperamos la colaboración de organizaciones no gubernamentales con actividad en la región y de asociaciones con fines ecológicos. Este es nuestro principal desafío, contar con recursos económicos suficientes para poder poner todo en práctica, pues con las tecnologías contamos y hemos considerado que China es una potencia pionera en este sector. Paralelamente, nos hemos planteado el rechazo de nuestra propuesta con la excusa de la falta de desarrollo de la tecnología de los coches eléctricos, pero confiamos en que en un futuro no muy lejano se opte por nuestra energía más rentable y ecológica.
Idea de negocio de SAITAD
Como grupos individuales surgieron distintas ideas: una de ellas consistía en la puesta en marcha de una fábrica de armamento, no como un mal entendido apoyo a conflictos bélicos, sino como crítica al próspero negocio que supone la venta de armas. Sin embargo, lo descartamos por sus principios poco éticos y soporte de la violencia. El otro grupo apostó por un restaurante de comida ecológica y apto para celíacos y vegetarianos. Incluía la venta de productos caseros 100% respetuosos con el medio ambiente, al igual que los de sus proveedores. Fue descartada al no presentar fines solidarios y que beneficiasen a otras comunidades.
Con la unión de ambos grupos comenzó a tomar forma una idea de mayor magnitud y repercusión. Inicialmente valoramos la posibilidad de crear infraestructuras en África, evolucionando pronto hacia el sector de las energías renovables, actualmente en auge y con una gran perspectiva de futuro. Centramos nuestros esfuerzos en la instalación de placas solares en Camerún, siendo éste un país sin conflictos bélicos recientes, grandes extensiones de sabana y por su cercanía al ecuador, donde las horas de luz son mayores. No obstante, sopesando los pros y los contras del proyecto, nos dimos cuenta de que a gran escala sería un negocio poco rentable e incluso inviable, pues una vez instalados los paneles solares (costosos de por sí) dejaríamos de recibir ingresos, y no era segura la venta a la población camerunesa.
Carreteras solares
Finalmente, nuestra propuesta consiste en la instalación de carreteras con placas fotovoltaicas integradas en el continente asiático, con punto de partida en China. Elegimos este país por su condición de potencia emergente y su fuerte inversión en energías renovables en los últimos años. Además, cuenta con abundante mano de obra y personal cualificado. El interés gubernamental es claro: el país dispone de reservas de gas y petróleo para 15 años al ritmo de crecimiento que mantiene, y las reservas mundiales disminuyen y se ven afectadas por los conflictos, por lo que los precios se disparan. En este sentido y de cara al futuro, la independencia energética de un país como China es esencial. A pesar de que China se negó a firmar los acuerdos de la pasada cumbre de Copenague, el gobierno está dispuesto a desarrollar proyectos de energías verdes en el país, y el nuestro favorecería a la disminución de las emisiones de gases nocivos a la atmósfera, que cada año matan a casi medio millón de habitantes. Además, nos aprovecharemos de que la producción de electricidad es el talón de Aquiles del desarrollo chino, completamente dependiente del único recurso que posee en abundancia: el carbón. Este combustible fósil es increíblemente contaminante y es por ello que las autoridades han aumentado a un ritmo del cien por cien anual su inversión en energías renovables en los últimos cinco años.
El proyecto resultaría inviable en el ámbito de la mediana y pequeña empresa debido a su magnitud, por lo que optamos por una multinacional. Es cierto que es un proyecto caro, pero confiamos en el interés del gobierno Chino y,no obstante, recurriremos a subvenciones de organismos tanto a nivel nacional como internacional, como la AECID, la UE y Naciones Unidas. De igual forma, esperamos la colaboración de organizaciones no gubernamentales con actividad en la región y de asociaciones con fines ecológicos. Este es nuestro principal desafío, contar con recursos económicos suficientes para poder poner todo en práctica, pues con las tecnologías contamos y hemos considerado que China es una potencia pionera en este sector. Paralelamente, nos hemos planteado el rechazo de nuestra propuesta con la excusa de la falta de desarrollo de la tecnología de los coches eléctricos, pero confiamos en que en un futuro no muy lejano se opte por nuestra energía más rentable y ecológica.
Fuentes
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/20/ciencia/1253470160.html
http://www.larazon.es/noticia/4165-china-se-apunta-a-la-energia-verde
http://www.solarroadways.com/main.html
http://www.mdzol.com/mdz/nota/158398-Planean-construir-mayor-central-mundial-de-energ%C3%ADa-solar-en-China/
http://www.lavanguardia.es/economia/noticias/20090308/53655477164/china-busca-nuevas-fuentes-de-energia-como-solucion-a-la-escasez-y-los-problemas-medioambientales-an.html
http://www.cdti.es/index.asp?MP=7&MS=563&MN=3&TR=C&IDR=101